que-es-la-fe-teologal

*Es una llave espiritual que nos abre la entrada a un universo de maravillosas realidades.
*Es una luz sobrenatural que ilumina nuestra existencia y nos hace comprender con la mirada de Dios todos los acontecimientos que hacen presencia en nuestra vida.
*Es una fuerza irresistible que brota de la omnipotencia de Dios, y que nos auxilia eficazmente para vivir y actuar con los mismos sentimientos de Cristo.
*Es un impulso que la misericordia de Dios le comunica al hombre, para que el hombre acepte el mensaje de salvación que Dios le brinda y bajo su auxilio eficaz realice su existencia en esa ascensión a la bienaventuranza eterna.
*Es un don que viene de Dios, que se perfecciona con la ayuda divina y que alcanza su meta, cuando la fe se convierte en plena y total contemplación del misterio divino.


EXCELENCIA DE LA FE TEOLOGAL

La misericordia de Dios, le ofrece al hombre el don de la fe para que el hombre acepte el mensaje de la Revelación, entienda y cumpla lo que Dios nos pide y alcance participar de la Bienaventuranza eterna.

La fe exige que el hombre acepte y confíe en el mensaje que Dios le ofrece y ponga todas sus energías para cumplir con fidelidad la palabra de salvación que Dios le comunica.

El Padre ha querido salvar al hombre y ha enviado a su Hijo para que con su palabra y ejemplo proclamara el mensaje de la salvación.

El Padre y el Hijo han enviado al Espíritu Santo para que le explique al hombre el mensaje que el Hijo enseñó y que ahora el Espíritu Santo explicará y auxiliará al hombre a que viva comprometidamente ese mensaje de salvación.

La fe teologal es por lo tanto superior a la fe humana, porque se fundamenta en la Verdad de Dios, que no puede engañarme, ni engañarnos y que aunque no comprendamos las verdades que nos comunica, son sin embargo más ciertas y verdaderas que nuestra función humana.

La fe es una elevación de nuestro entendimiento por parte de la bondad de Dios para que lleguemos a contemplar y gustar, como Dios mismo contempla todo cuanto acontece en nuestra vida.

La fe nos hace penetrar en el misterio de Dios, conocer la grandeza y bondad de sus mandamientos y cumplirlos con aquella generosidad y atención con las que Cristo se esforzó por agradar a su Padre de los cielos.

La fe nos da la certeza de que si cumplimos la voluntad de Dios en nuestra vida, Él nos dará como recompensa disfrutar en su compañía y por toda la eternidad la Bienaventuranza eterna.

La excelencia y grandeza del ejercicio de la fe teologal está en que realmente Dios puede comunicar y perfeccionar este Don, que nos pone en comunicación directa con Dios mismo y eleva el ejercicio de nuestras potencias humanas, el entendimiento y la verdad a un dinamismo tal como su voluntad lo disponga.

EJERCICIO DE LA FE TEOLOGAL

La fe teologal como las virtudes teologales: Esperanza y Caridad, son el único medio mediante el cual el hombre puede comunicarse con Dios. De tal manera que si Dios no le concede el Don de la fe, el hombre jamás podrá admitir y vivir el mensaje de salvación que Dios le transmite.

La Iglesia que conoce el misterio de Dios y la condición real de la creatura humana, le abre las puertas al hombre, para que éste con humildad y confianza le pida a Dios le otorgue el Don de la fe.

Y así cuando se va a recibir el sacramento del bautismo, la Iglesia, pregunta: ¿Qué pides a la Iglesia? Y los padres y padrinos en nombre del niño responden: ¡el Don de la Fe! Y la Iglesia continúa su diálogo ¿Y qué te da la fe? Y los padres y padrinos contestan: ¡la Vida eterna! A lo que el ministro en nombre de la Iglesia señala: Si quieres poseer la Vida eterna ¡Cumple los mandamientos!

Como aparece claro, la fe teologal es un compromiso entre Dios y el hombre: Por una parte, Dios promete la posesión de la Vida eterna, el gozo perfecto de la Bienaventuranza, siempre que el hombre observe el cumplimiento de la Ley de Dios, con la plena seguridad de que Dios será fiel a su promesa.

La fe aparece, no únicamente como una simple aceptación de aquéllas verdades que Dios nos comunica, sino también el ejercicio y complimiento de su divina voluntad pronta a salvarnos.

Los escritos del Nuevo Testamento son claros en manifestar que una fe, sin el ejercicio explícito y correcto de las obras que la voluntad de Dios nos manda hacer, esa fe es una fe muerta que no produce frutos para la Vida eterna.

Dios Padre, afirma que ama al hombre y que desea salvarlo y envía a su Unigénito para que realice esta obra de salvación.

Dios Hijo, proclama que ama al hombre, y para manifestarle la autenticidad de su amor ofrece su vida como una eximia prueba de su caridad para liberar al hombre de su pecado y colmarlo con los frutos de su redención.

Dios Espíritu Santo, infundió tal y excelente caridad en el corazón de Cristo que lo impulsó a satisfacer la ofensa que el hombre había cometido contra Dios y alcanzar mediante esta amorosa oblación la alabanza perfecta a Dios y el perdón cabal al pecado del hombre.

Este proceder de Dios, le manifiesta al hombre que el ejercicio de la fe, debe de explicitarse en obras concretas que manifiestan la autenticidad cabal de la fe teologal que misericordiosamente ha recibido de la Bondad divina.


Fuente: R.P. Rafael López, M.Sp.S.