Cuarto día
Protector de la Santa Iglesia
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial:
San Miguel Arcángel, ruega por todos nosotros. Protégenos de todos los peligros del cuerpo y del alma. Ayúdanos en nuestras necesidades diarias. Que a través de tu poderosa intercesión, podamos vivir una vida santa, una muerte feliz y alcanzar el cielo, donde podamos alabar y amar a Dios contigo por toda la eternidad. Amén.
Lectura bíblica del cuarto día:
“La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre”.
(Salmo 23, 6).
Reflexión:
San Miguel Arcángel es modelo de recogimiento y de unión con Dios. Es modelo de inocencia y pureza. No tiene sino pensamientos y deseos santos. Modelo de humildad, confiesa que Dios lo es todo y que toda persona debe quitar de sí el orgullo, la ambición y la vanidad. Es también modelo de celo, sólo aspira a hacer amar a Dios y a Jesucristo, su Hijo.
Él procede en todas sus acciones con perfecta calma y nos muestra claramente que la modestia, la dulzura y la paciencia son las mejores armas contra el mal. Encontramos en él, al modelo de todas las virtudes.
Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Miguel Arcángel en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final:
Señor Nuestro, Jesucristo, dígnate santificarnos con una bendición siempre nueva y concédenos, por la intercesión de san Miguel Arcángel, la sabiduría que nos enseñe a procurarnos tesoros para el cielo y a cambiar los bienes de la tierra por los de la eternidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +