Novena de Navidad
Novena de Navidad

Primer día

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (todos juntos)

Dios de Amor y misericordia, que tanto nos has amado, que nos has dado en tu Hijo la más valiosa prenda de tu amor, hecho Hijo de Mujer en las entrañas de María para nuestra reconciliación. Te damos gracias de todo corazón por habernos ofrecido tan inmenso beneficio. Te ofrecemos de nuestra parte el esfuerzo permanente por cooperar con tu gracia y ser más fieles a tu Plan. Te pedimos, por los méritos de tu Hijo, que dispongas nuestros corazones en esta Navidad con la reverencia y humildad necesarias para acogerlo con gozo y anunciarlo a los demás.

 

LECTURA BÍBLICA PARA CADA DÍA
Mirando el Misterio de la Navidad desde el ángel Gabriel.

«… Y [el ángel] le dijo: “Alégrate, Llena de gracia, el Señor está contigo. No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”» (Lc. 1, 28. 30-33).

 

MEDITACIÓN

El ángel es el portavoz de Dios, su mensajero; en el Antiguo Testamento equivale a su presencia misma. Este diálogo descubre el querer de Dios sobre María y a la vez ilumina su modo de proceder con nosotros. Dios tiene un profundo respeto por nuestra libertad, pues para seguir adelante con su proyecto espera el asentimiento de María a su propuesta. Del mismo modo que en Dios ― siendo Dios ― se genera una inmensa expectativa acerca de la respuesta de María, así también espera de cada uno de nosotros un «Sí» generoso y diariamente repetido para llevar adelante su plan de amor en nuestras vidas.

Dios quiere contar conmigo y también te dice: “No temas”: ¿Qué estará esperando de mí y de lo que yo puedo hacer por los demás? ¿A qué le tengo miedo?

* Resolución: Leeré diariamente algún pasaje bíblico viendo qué me quiere decir Dios en él.

 

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Dulce Niñito Jesús, sabemos que tú eres el centro de la Navidad y el que nos da la alegría en nuestro corazón. Queremos pedirte que bendigas nuestras familias y nos ayudes a ser limpios de corazón, obedientes y esforzados en nuestras responsabilidades.

Te pedimos que, al prepararnos para celebrar tu nacimiento, podamos acogerte en nuestro corazón y renovemos nuestro empeño por ser apóstoles incansables de la Reconciliación.

 

CANTO O VILLANCICO FINAL