¡QUIEN ES AGRADECIDO, SERÁ SIEMPRE BENDECIDO!

 

En mis años de vida he conocido a personas que son muy agradecidas, y son de las más felices que he podido ver. En especial, aquellas quienes primero le muestran su agradecimiento a Dios, Padre Creador, porque venimos de Él. Recordemos que fuimos hechos a su imagen y semejanza. De la misma forma, debemos ser agradecidos con quienes nos han amado. Dice San Juan: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna” (Jn 3,16). Nuestro Padre envió a su único Hijo para que, a través de Él, seamos liberados, sanados y transformados; para llegar al cielo, y saber que no estaremos solos cuando estemos pasando un sufrimiento.

¿Cómo podemos mostrar nuestro agradecimiento? No solo diciendo “gracias”, sino mostrándolo con deseo de dar algo de nosotros, como las 3T: TIEMPO, TESORO Y TALENTO.

Yo lo vengo diciendo como parte de mi testimonio, que le sigo sirviendo a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo por haber sido formado en el vientre de mi madre María de Jesús García, pero quien me otorgó los miembros del cuerpo fue mi Creador, y mi madre aceptó la mano de Dios obrando en su vientre y dándome la vida. El saber y creer esto, me ha llevado a mostrar mi corazón agradecido dando mi tiempo, talento y tesoro a los demás. Hay personas que me preguntan, ‘¿por qué haces esto de hablar de Jesús?’ Mi respuesta es: porque debo ser agradecido con Él que nos ama más que nadie. Jesús vino no solo para enseñarnos cómo vivir esta vida en abundancia, la cual se vive a buen nivel. Cuando Jesús aceptó el sufrimiento de ser arrestado, juzgado y sacrificado en la cruz, como si Él fuese un criminal, siendo un hombre que fue amoroso con los demás, especialmente los pecadores, porque no quería ni quiere que ninguna alma se pierda, ¡¿cómo no vamos a valorar esto que hizo por cada uno de nosotros?! Él dio su vida para que podamos tener el perdón de Dios; Él pago y ofreció su cuerpo como sacrificio para que podamos llegar un día al cielo, al reino de Dios donde está Él y quienes fueron agradecidos con Él.

Podemos ver, al leer las Sagradas Escrituras, cómo muchos mostraron su agradecimiento a Jesús por lo que hizo con ellos. María Magdalena fue liberada de siete demonios, y desde entonces estuvo al lado de Jesús siguiéndolo como lo narra San Lucas: A continuación fue recorriendo ciudades y pueblos proclamando la Buena Noticia del reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que había sanado de espíritus inmundos y de enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios. (Lc 8, 1-2) y fue la primer testigo que supo que su Maestro había vencido la muerte. Está el caso de la mujer pecadora que entró a casa del fariseo sin ser invitada, lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, y los ungió con perfume. Jesús reconoce esta obra de agradecimiento y le libera de sus pecados; sin embargo, Jesús le hace ver al anfitrión que no mostró este mismo amor; podemos ver este pasaje en San Lucas 7, 36-50. Entonces aquí vemos la importancia de quienes son agradecidos.

Muchos santos dieron su vida por amor y agradecimiento a su Señor. ¿Quién es un verdadero católico? Católicos fueron los primeros cristianos de la historia y, hasta hoy, un verdadero y auténtico católico es quien es agradecido al mostrar interés por los más necesitados, esos que no conocen a Cristo; ellos son los más pobres. El Papa Francisco lo dijo cuando nos convocó a ser una “Iglesia en salida”, “en las periferias”; o sea, esforzada en salir y llevar la Buena Noticia a los pobres y enfermos, presos y ancianos abandonados, a los niños víctimas de abusos. ¡Hay tanto sufrimiento en este mundo! ¡Cómo puede uno decir ‘soy cristiano’ y no mostrar agradecimiento a Jesús deteniéndose, como el buen samaritano que al ver a aquel moribundo que había sido asaltado, no siguió de largo en el camino, como lo hizo el sacerdote y el levita que eran de los más religiosos! Vayamos al texto: En esto un doctor de la ley se levantó y, para ponerlo a prueba, le preguntó: —Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: —¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. Entonces le dijo: —Has respondido correctamente: obra así y vivirás. Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: —¿Y quién es mi prójimo? Jesús le contestó: —Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. Lo mismo un levita, llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. Un samaritano que iba de camino llegó adonde estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. ¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes? Contestó: —El que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: —Ve y haz tú lo mismo. En esta parábola, el buen samaritano manifiesta y vive el amor al necesitado sin esperar nada a cambio. Dio su tiempo, su talento, que es su capacidad de levantar al hombre, curarlo, y llevarlo a una posada para que fuera atendido; también ofreció su tesoro pagando el costo de dicha atención. Aquí están las 3T de AGRADECIMIENTO, y aquí está el llamado a cada uno de nosotros.

Uno de los diez leprosos que fueron sanados regresó con Jesús para agradecerle; pero nueve no lo hicieron. Así sucede hoy, hermanos; las personas no muestran agradecimiento a su Salvador y Creador. Al que no es agradecido siempre le faltarán tantas cosas, porque no tiene esa bendición del Señor, no porque Dios no le ame, sino porque esa persona no quiere nada de Dios, y con su ejemplo de solo pensar en sí mismo y no en alguien necesitado, es claro que esa persona sufrirá mucho. Así como dije que he sido testigo de que las personas más generosas son las más felices, aunque pasen por momentos de sufrimiento, son las más fuertes, porque en Jesús está la fuerza de lo alto, en el Espíritu Santo, y con la intercesión de nuestra Madre María. Estas personas son quienes vivirán donde están los más ricos, porque un día lograran tener la corona más grande que es la vida eterna.

Aquí en este país, en este mes de noviembre, hay un día que para mí es muy valioso, el Thanksgiving day, día de Acción de Gracias. Pues les deseo lo mejor y les agradezco a todos ustedes que reciben esta carta. También pido sus oraciones por nuestra misión de continuar llevando estos mensajes para salvar almas. Gracias a quienes pueden y hacen su esfuerzo por aportar su donación, no a mí, sino al apostolado. Gracias a ustedes seguimos viendo el poder de Jesús sanando corazones.

Además, me uno en mi oración diaria de este mes, por el descanso eterno de nuestros fieles difuntos, que en este mes tienen una fecha especial en la liturgia. Aprovecho también para proclamar el nombre de Cristo, nuestro Señor, como Rey del Universo.

Le encomiendo a usted y a su familia al cuidado maternal de nuestra Madre Santísima, la Virgen de Guadalupe, para que ella siga intercediendo por nosotros ante el gran Mediador de nuestra salvación ante el Padre, Jesucristo nuestro siempre amado Señor.

Su amigo y servidor,
Noel Díaz

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