
Luján espera al Papa con “los brazos y el corazón abiertos”
El 11 de noviembre, León XIV llegará a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, a 70 kilómetros de Buenos Aires. Será la última jornada de su visita a Argentina, dentro del viaje apostólico que lo llevará también a Uruguay y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. La Santa Sede confirmó el 26 de octubre que el viaje se mantiene según el programa previsto, después de que los médicos del Pontífice descartaran contraindicaciones tras su reciente cirugía. Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, contó a los medios vaticanos cómo se vive la preparación en el corazón espiritual del país.
La grandeza de la humildad representada en una imagen pequeña
La Virgen de Luján, patrona de Argentina, mide apenas 38 centímetros. Esa pequeñez dialoga con una idea que el Papa ha repetido con frecuencia. En la Catedral del Espíritu Santo de Estambul, el 28 de noviembre de 2025, dijo que la lógica de la pequeñez es “la verdadera fuerza de la Iglesia”.
Monseñor Scheinig destacó que la Virgen de Luján no ha pronunciado jamás una palabra y que en ese silencio, parecido al de María en el Evangelio, está su fuerza. Es una presencia perseverante y maternal: escucha súplicas, recibe oraciones y seca lágrimas.
“La imagen es pequeña, pero su presencia es poderosa. Cuando permitimos que la Virgen nos mire, sucede algo verdadero: quienes vienen a Luján nunca se van igual que cuando llegaron.”

El arzobispo recordó que el papa Francisco hablaba de esa mirada como una que “renueva” y “da fuerza”. También evocó la homilía de Francisco del 20 de mayo de 2013, en la que contó la historia de un padre que rezó toda la noche aferrado a la reja cerrada del santuario por la salud de su hija. Cuando regresó al hospital, los médicos no podían creer que la niña estuviera curada. “La oración obra milagros, pero debemos creer”, dijo entonces Francisco.
Ahora regresa como el sucesor de Pedro.
Monseñor Scheinig confirmó que el entonces padre Robert Prevost, siendo Prior General de los agustinos, ya visitó el santuario de Luján, donde el propio arzobispo lo recibió. Ahora la comunidad se prepara para devolverle esa cercanía:
“Nos estamos preparando para recibir al Papa con los brazos y el corazón abiertos. Le daremos el abrazo de todo el pueblo argentino.”
El arzobispo adelantó que hay una sorpresa en preparación, que por ahora se mantiene en secreto. Explicó además que la relación del pueblo argentino con el papado es especial, tras los años de cercanía con Francisco: “Para nosotros, un Papa no es un extraño, sino una persona cercana”. Por eso, dijo, la presencia de León XIV renovará “esta cercanía, esta amistad, esta comunión”.
Se esperan miles de fieles en este encuentro historico
Frente a la Basílica, en la Plaza Belgrano, ya avanzan los preparativos. Luján está acostumbrado a las grandes concentraciones: en la última peregrinación juvenil, el 3 y 4 de octubre, participaron alrededor de 2,5 millones de jóvenes. Para la visita del Papa, la Iglesia local impulsa una pastoral de hospitalidad inspirada en el mandato de la Virgen:
“Que toda persona que venga aquí se sienta bienvenida, porque ella siempre nos recibe.”
En el programa oficial, la jornada del 11 de noviembre comienza con una visita al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires. A las 10:00 (hora local) el Papa presidirá la misa en la plaza de la Basílica de Luján y luego partirá hacia Lima.

Luján, tierra de paz y de historia
San Juan Pablo II visitó Luján el 11 de junio de 1982, en plena guerra de las Malvinas, y se presentó como “peregrino en tiempos difíciles”. Ante la “Reina de la Paz” pidió que los conflictos se resolvieran “en paz, justicia y respeto a la dignidad propia de cada nación”. En 1987, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, volvió a encomendar la patria a la Virgen:
“Hagamos que toda Argentina sea fiel al Evangelio y abra su corazón a Cristo, Redentor del hombre, esperanza de la humanidad.”
La tradición cuenta que la imagen llegó en mayo de 1630 en un barco desde São Paulo, acompañada por Manuel de los Ríos, un esclavo de Angola. Al llegar al río Luján, la carreta que transportaba la caja con la Virgen no pudo continuar, y la imagen quedó allí. Su fama se extendió y los peregrinos comenzaron a acudir. León XIII concedió su coronación, celebrada en mayo de 1887, y la actual Basílica, de diseño del arquitecto francés Courtois, se terminó en 1937.

Con su visita a Luján, León XIV llegará a un santuario donde, desde hace casi cuatro siglos, millones de personas encuentran consuelo en una imagen pequeña y silenciosa. Su paso por allí será una ocasión para renovar la cercanía entre el Papa y un pueblo que, según su arzobispo, sigue buscando a Dios en la mirada de la Virgen. Tal como dice monseñor Scheinig, esa mirada cambia a quien se deja mirar por ella.
Imágenes: VaticanNews
