Mujer, ¿quién eres? Descubriendo tu identidad desde el corazón del Padre

Dra. Martha Reyes 

Metanoia de Mujeres 2026

En una de las enseñanzas más profundas del encuentro, la Dra. Martha Reyes llevó a todas las asistentes a mirar algo que a veces se olvida en medio de tantas responsabilidades: la identidad de la mujer en el corazón de Dios. Su mensaje se convirtió en un abrazo espiritual para miles de mujeres que llegaron cargando historias, cansancios, heridas o dudas… pero también con un inmenso deseo de volver a su origen: el amor del Padre.

“Antes de amar, debiste saber cuán amada eras”.

La Dra. Martha comenzó recordando que la mujer es hija, esposa, madre, sierva, profeta y gran evangelizadora. Pero antes de todos esos títulos, existe uno que sostiene a los demás: hija amada.

“Dios necesita mujeres sanas porque la humanidad herida ha sido cargada tantas veces en los brazos de una madre”.

Explicó que muchas mujeres han vivido entregándose sin descanso —como novias, esposas, madres—, pero olvidando que primero fueron hijas. Y cuando el mundo les mostró desamor, el Padre les mostró un amor eterno que jamás cambia.

Escuchar la voz y la presencia de Dios

La Dra. Martha invitó a no reducir la escucha de Dios a palabras audibles o mensajes claros. Recordó que:

Dios habla con respuestas, Dios habla con soluciones, y también habla con silencios.

“No tengas miedo a los silencios de Dios. A veces Él calla porque Su presencia te está inundando”.

La mujer en el corazón del Padre: una identidad restaurada

Para todas aquellas que se han sentido “moneda devaluada”, sin valor, sin belleza o sin futuro, la Dra. Martha proclamó una verdad poderosa: “Desde el día que Él te concibió, nunca saliste de Su pensamiento ni de Su corazón”.

Y presentó ejemplos bíblicos de mujeres restauradas y llenas de misión:

Rut, Ester —quien salvó a su pueblo—, la hemorroísa, la mujer encorvada, la viuda de Naín, Priscila —que salvó la vida de Pablo—. Todas diferentes, pero todas elegidas.

Mujeres que viven desde el corazón de Dios

La Dra. Martha Reyes describió cómo vive una mujer que ha vuelto a su centro, al corazón del Padre:

Dispuesta a entablar grandes batallas, no por heridas del pasado, sino por la visión del futuro.

Capaz de erradicar defectos y potenciar virtudes.

Con dones de discernimiento y dones proféticos.

Con nobleza espiritual y una voluntad alineada a Dios.

Decidida a buscar lo predestinado, soltando lo que ya no le pertenece.

Viviendo compasión, misericordia y verdad, sin depender de la opinión del mundo.

Es una mujer que actúa conforme al diseño divino, con hambre de Dios, de Su palabra, de oración, sacramentos y experiencias espirituales auténticas.

La fuerza creadora de la Palabra de Dios

La Dra. Martha  recorrió la Escritura recordando que la Palabra de Dios no solo informa: transforma.

Su palabra da vida, como en el Génesis: “Hágase”.

Su palabra da calma, como en el mar de Galilea: “Cálmate”.

Su palabra levanta, como a los paralíticos: “Levántense”.

Su palabra sana, como a los ojos y oídos cerrados: “Ábranse”.

Su palabra resucita, como Lázaro: “Sal”.

Cada mandato divino sigue teniendo poder hoy. Por eso, dijo:

“Una sola palabra suya bastaría para sanarnos”.

El autor del Cantar de los Cantares sigue escribiendo poemas de amor para ti

Con esta frase, la Dra. Martha cerró su conferencia como un susurro amoroso para cada mujer presente:

“El autor del Cantar de los Cantares sigue escribiendo poemas de amor para ti”.

Recordó que, aun cuando una mujer se siente olvidada, perdida, cansada o invisibilizada, Dios sigue pronunciando palabras de amor sobre ella. Su identidad no depende del mundo, sino del corazón del Padre.