Al término de la última sesión del Consistorio, León XIV expresó su voluntad de continuar por este camino, en “continuidad” con lo solicitado en las congregaciones generales previas al cónclave, y confirmó la Asamblea Eclesial de octubre de 2028.
Vatican News/ESNE
Los cardenales Brislin, Rueda Aparicio y David ilustran los trabajos de la mañana y la tarde: “Hemos trabajado en unidad, que no es uniformidad”. Un pensamiento para Venezuela y las iglesias que sufren guerras y violencia.
Ya está listo el próximo encuentro: dos días en junio, en torno a la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Un nuevo Consistorio extraordinario espera al Papa León XIV y a los cardenales de todo el mundo en el Vaticano. Fue el propio Pontífice quien anunció esta segunda reunión estival en el discurso conclusivo de la tercera y última sesión celebrada este jueves 8 de enero de 2026 por la tarde que reunió a 170 cardenales, electores y no electores.
El Papa explicó además que el encuentro de estos dos días se sitúa “en continuidad” con lo que se pidió a las congregaciones generales antes del Cónclave, y expresó su voluntad de continuar celebrando consistorios con una periodicidad anual y con una duración de tres a cuatro días. Ya lo había anticipado en el discurso de ayer, miércoles 7, al asegurar que este Consistorio será “una prefiguración de nuestro camino futuro”.
Agradecimiento a los presentes y cercanía a los ausentes
Además de los anuncios, León XIV quiso dar las gracias a los presentes por su participación y apoyo. Dirigió un agradecimiento especial a los cardenales de mayor edad por el esfuerzo realizado para estar presentes: “Su testimonio es precioso”, y expresó su cercanía a los purpurados que, desde distintas partes del mundo, no pudieron acudir a Roma en estos días: “Estamos con ustedes y les sentimos cercanos”.
No faltó, por último, tanto por parte del Papa como de los miembros del Colegio Cardenalicio, una mirada a la situación general del mundo, que hace “aún más urgente” una respuesta por parte de la Iglesia, llamada a hacerse cercana a las Iglesias locales que sufren guerras y violencias.
En este contexto, aunque los temas del Consistorio eran otros -sinodalidad y misión a la luz de Evangelii gaudium, votados ayer por mayoría-, no faltó una reflexión, en particular por parte de los cardenales latinoamericanos, sobre la situación de Venezuela. De ello se hizo portavoz el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, Colombia, durante una conferencia de prensa nocturna junto a los cardenales Stephen Brislin, arzobispo de Johannesburgo (Sudáfrica), y Pablo David, obispo de Kalookan (Filipinas).
Vivir la sinodalidad como “compañeros de camino”
Los tres cardenales ponentes ofrecieron también un balance de los temas y del clima general de los trabajos, iniciados por la mañana y continuados por la tarde, marcados por momentos de canto y oración, y por una pausa para el almuerzo en el atrio del Aula Pablo VI, con la presencia del Papa, que entregó a cada uno la medalla de su pontificado.
Veinte grupos en total: once formados por cardenales no electores y nueve por cardenales electores, ordinarios de diócesis y nuncios aún en servicio, explicó el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.