Padre John Mario Montoya
Metanoia de Mujeres 2026
Todos pasamos en la vida por momentos en que la vida parece un mar agitado. Situaciones que nos sacuden, nos asustan, nos hacen pensar que no hay salvación. En su intervención el Padre John Mario Montoya, nos regaló una verdad poderosa: la paz no se encuentra lejos de la tormenta, sino dentro de ella cuando Jesús está en la barca.
La Palabra de Dios es “espada de doble filo” que penetra en lo más profundo de los corazones, afirma el Padre Mario. Una Palabra que atraviesa, que confronta, que ilumina las situaciones de la vida en las que más lo necesitamos.
El Padre John Mario nos introdujo en la reflexión del pasaje bíblico de la tormenta en el mar de Galilea (Marcos 4,37-39; Mateo 8,23-27 y Lucas 8,22-25).
Así pues, ser discípulo es el camino de quien busca una existencia no sin dificultades, pero sí con la certeza de la presencia del Señor en cada paso.
Se desató sobre el lago una tormenta…
Quien busca una existencia sin dificultades tendría que evitar subir a la barca de Jesús pues, la tormenta llegará, pero Jesús estará también allí…
Y cuando la tormenta llega todo se mueve: se replantea la vida, se sacuden las certezas, aparece el miedo. Las olas golpean, el viento ruge, y uno se pregunta: “¿Seré capaz de superar esto?”.
La tormenta que tú estás viviendo… es la misma de los discípulos. Quizá tu tormenta hoy tiene nombre: conflictos familiares, problemas económicos, enfermedades, soledad, ansiedad, un matrimonio que tambalea, un hogar que parece hundirse.
Si te sientes así, estás navegando exactamente por donde navegaron los discípulos:
una situación real, dura, que amenaza con hundir la barca.
Pero ahí, justo ahí, sucede algo desconcertante.
Pero Jesús, se había dormido…
Los discípulos luchaban por sobrevivir… y Jesús dormía. Ese “sueño” duele, porque refleja lo que tú y yo hemos sentido más de una vez: “Señor, ¿no ves lo que me está pasando? “¿No notas que me estoy hundiendo?” “¿Por qué no haces nada?”.
Pero Jesús no dormía por indiferencia. Dormía porque sabía quién era. Dormía porque tenía dominio total sobre la tormenta. Dormía porque su paz era más grande que el viento.
“¡Señor, sálvanos!
Decirle que te salve es reconocer que solo Él puede rescatarte. Cuando estés en medio de la tormenta, gritale: Señor ¡salva mi hogar, salva mi familia, sálvanos con tu poder! Porque tú eres la única alternativa que tengo”.
Él, les contestó, ¿Por qué tanto miedo?
Es la pregunta que Jesús hace cuando despierta.
El miedo paraliza, distorsiona, agranda lo pequeño, apaga la fe. Por eso, la Escritura repite 365 veces:
“No tengas miedo”. Una para cada día del año. Como si Dios dejara claro: “Estoy contigo. No te abandono. No te suelto”.
Cuatro claves para encontrar paz en la tormenta
El Padre John Mario nos dio un camino concreto, práctico y profundamente espiritual:
- Acepta que habrá tormentas
No es un castigo, ni mala suerte. Es humanidad. Es vida. Unas tormentas vienen sin culpa tuya, otras las provocamos nosotros mismos. Pero son parte del recorrido.
- Grítale a Dios
Pide ayuda. No te guardes el dolor. Dile lo que sientes. Despiértalo con tu clamor.
- No te dejes dominar por el miedo
El miedo es mal consejero. Te roba la verdad y te hace ver gigante lo que no lo es. Recuerda quién está contigo: el dueño del viento y del mar.
- Admira su poder
Los discípulos dijeron: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”
Adóralo. Contémplalo. Confía. Su poder sigue intacto.