Carta del Mes - Las Buenas Nuevas

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Personalmente simpatizo con el título de esta carta mensual, porque es una forma de identificarse con el buen Pastor. Jesús conoce a todas sus ovejas y camina con ellas, y las ovejas le siguen porque reconocen su voz (Juan 10, 4). La característica es reconocer la voz de Jesús… Y la gran pregunta sería: ¿Reconocemos nosotros la voz del Señor? Hay tantas voces y ruidos en el mundo que pueden confundirnos, sin embargo los que reconocen la voz de Jesús, sin duda alguna lo siguen a Él. Tres características para la oveja que sigue al buen Pastor: a) Reconocer su voz, b) Obedecer su voz y c) Creer en Él.

En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia como Madre, hace un esfuerzo para llamar y convocar a sus hijos para acercarse a ella, compenetrarse con el Corazón de Jesús, tomar conciencia de que somos hijos de Dios y además ovejas del Señor. Dios Padre, antes de que Jesucristo diera inicio a su ministerio salvífico, envió al profeta Juan el Bautista a preparar el camino y a anunciar la llegada del Mesías. Juan el Bautista fue la voz que gritaba en el desierto y que proclamaba, diciendo: “Preparen el camino del Señor, ábranle un camino recto” (Marcos 1, 3). Además, Juan el Bautista les decía a todos que era necesario “Volverse a Dios y ser bautizados para que sus pecados fueran perdonados” (Marcos 1, 4). Juan invitaba a la conversión, una palabra original del griego llamada Metanoia que significa: «un total cambio interior... Una conversión radical, una transformación profunda de la mente y del corazón del ser humano». Realmente era el mismo Dios por medio de Juan, diciendo: “escuchen mi voz” (Mateo 3, 1-2) y “les hablo por amor, para estar en plena comunión y relación íntima con ustedes”. Nos dicen las Sagradas Escrituras, que después que metieron a Juan el Bautista en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios, diciendo: “Ya se cumplió el plazo señalado, y el Reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Marcos 1, 15). Jesús da inicio a su ministerio y lo comienza de la misma forma en que Juan hizo el anuncio, es decir, invitando a todos a la conversión a través de su arrepentimiento (Metanoia). Jesús es voz de Dios. La Cuaresma es un tiempo de recogimiento personal, el cual está reservado para la reflexión, la conversión espiritual y en donde los cristianos se reúnen en oración y penitencia para preparar su espíritu y además afinar el oído para aprender a escuchar la voz de Jesús, el buen Pastor, con el fin de obedecerle y creer en Él. Si nosotros aprendemos a escuchar la voz del Señor, Él nos guiará tal y como dice el Salmo 23: “A aguas tranquilas, me da nuevas fuerzas, me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre”.

En estos tiempos modernos, Jesús sigue buscando a las ovejas perdidas, y lo hace por amor y porque Él sabe que el enemigo quiere devorar a esas ovejas frágiles y debilitadas. “Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron” (Hebreos 3, 15), nos dice la Escritura al respecto. Tomemos en cuenta que Jesús vino por ti y por cada uno de nosotros que estamos atentos y dispuestos a escuchar su voz. Él ha venido a rescatarnos de la vida sin sentido, a devolvernos la esperanza y además a hacernos sentir que en sus brazos estamos seguros.

Hace unos días leí un artículo de dos jóvenes noruegos llamados Erik Bjornoy y Torvald Ask. Recientemente, sus nombres dieron la vuelta al mundo por un acto de amor llevado a cabo en favor de un animalito. Se trataba de una oveja en pleno mar. Resulta que Erik se encontraba en la orilla, cerca de las rocas, y se dio cuenta de algo que le llamó la atención. Era algo de color blanco que flotaba en la orilla del mar y las olas golpeaban fuerte. Erick se acercó y se dio cuenta que era una oveja la que luchaba por su vida. Por un momento Erik se sintió conmovido e intentó lanzarse al mar para salvar a la oveja, pero se dio cuenta que las olas estaban muy altas.Junto con su compañero se acercaron a las rocas y lograron alcanzar a la oveja, aun sabiendo que ambos corrían peligro de morir. Erik extendió su brazo y alcanzó a la oveja, mientras que Torvald sujetaba a su amigo. Aquí pueden ver unas fotos relacionadas con esta linda historia, las cuales reflejan lo que Jesús quiere hacer con las ovejas que se encuentran en peligro de muerte y lo que ya ha hecho con aquellos que nos dejamos rescatar por su bendita mano: “Yo soy el buen pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi Padre, así también conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por las ovejas” (Juan 10, 14-15).

Nuestro apostolado trabaja arduamente en la tarea de que “ninguno se pierda y todos se salven” (2 Pedro 3, 9), partiendo del hecho de que Jesús nos rescata y nos llama a tenderles la mano a otros para que también ellos se salven. Al finalizar el pasado Metanoia de Parejas, se me acercó un hombre muy conmovido, derramando lágrimas y en cuánto me tuvo a su alcance, me abrazó fuertemente y me dijo: “¡Gracias, Noel. Gracias, Noel! Yo estaba perdido y gracias a ustedes Dios me ha salvado. De un tiempo acá, he pasado viendo sus reflexiones una y otra vez en YouTube y por eso estoy aquí con mi esposa.” A su lado se encontraba ella con una sonrisa jubilosa y llena de alegría, dando gracias a Dios por la conversión reciente. Les pregunté: “¿Tienen hijos?” Y me respondieron: “Sí, dos.” Inmediatamente pensé, esos niños ahora gozarán de un padre transformado y ellos serán una familia más encontrada por la misericordia de Dios. Si eres oveja de Jesús, por favor escucha su voz, pues Él te llama a volver y te pide seguirle. Solo en Él está la vida verdadera y la paz para el corazón. Ten presente, que si hemos muerto con Cristo, con Él resucitaremos. Jesús está vivo. Amén. Hermanos y amigos, les pido que oremos unidos por los todos inmigrantes hermanos nuestros, quienes están muy preocupados por lo que está pasando en este país. Si tú eres uno de ellos, te animo a no tener miedo, pues ello te puede paralizar y te quita la paz. Es cierto que existe mucha incertidumbre y es lógico sentir preocupación por la situación legal, pero es el momento de aferrarse a la fe en el Señor, pues es lo que nos hace fuertes y nos devuelve la esperanza. Recordemos que Dios todo lo ve y todo lo sabe. San Pablo nos dice: “Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios”, lo cual significa que Dios nunca nos va a desamparar y que Él estará presto a ayudar a sus hijos y nosotros somos sus hijos. Dios es tu guardián que nunca duerm

El pasado Teleradiotón fue de gran bendición y nos permitió una vez más comprobar la gran generosidad de su pueblo, la cual les agradezco profundamente. Yo tuve que hacer una invitación en este Teleradiotón, porque desde hace varios años he orado por la ciudad de Las Vegas y finalmente no me pude resistir al ver que nos proponen una estación de radio en esta zona y en este tiempo, donde hay tantos hermanos con tanta necesidad de ser animados en la fe con el mensaje de Cristo. Decidimos dar un paso para poder lograr esta meta. Sabemos que a la ciudad de Las Vegas se le conoce como la ciudad del pecado, pero dice San Pablo que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, y juntos haremos historia al poner una señal al aire cubriendo con la luz de Jesús a los habitantes y turistas de esta ciudad. Solo pretendemos ser uno más de los que se unen a sembrar en esos campos junto con la Diócesis, la comunidad hispana y con la bendición del Sr. Obispo Joseph A. Pepe. Por fe seguimos buscando personas que sean parte de este milagro y que tengan la posibilidad de dar una semilla de GRACIA de 700 dólares para lograr poner esta estación al aire. Dicha estación tiene el permiso respectivo para operar, solo falta poner la señal por medio de las torres de antenas donde se necesita el equipo para lograrlo. Ruego a Dios que nos permita tener esta primera estación de radio hispana y católica en esta ciudad y nos encomendamos a la intercesión de La Virgen de Guadalupe para que con su manto nos cubra con su amor maternal.


Atentamente en el amor de Jesús resucitado y de Santa María de Guadalupe, 

Noel Díaz



 
 
 
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