Carta del mes


¿POR QUÉ BUSCAN ENTRE LOS MUERTOS AL QUE ESTÁ VIVO?


La Iglesia nos recuerda el acontecimiento más grande de la historia: La muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Nadie antes había mostrado lo que Dios reveló al ser humano: El poder de vencer la muerte. Antes la muerte, tenía la última palabra. Y ahora podemos orar como dice la Escritura: «¿Dónde está, oh muerte tu victoria?, ¿Dónde está tu aguijón?» (1 Cor 15,55).

¿Qué significa para los seguidores de Jesús esto que Él ya había anunciado? Es decir, que iba a morir, pero que al tercer día resucitaría. Sus discípulos no lo podían comprender, porque no es fácil entender que alguien muera de una forma tan cruel y sacrificada como Jesús; visto por cientos de personas ser crucificado en la cruz. Tanto así que, para asegurar su muerte, el soldado romano le penetra su pecho con una lanza y, dice (San Juan 19,34) de allí brotó agua y sangre; brotó de él sangre y agua. según la ciencia médica esto ocurre cuando se da la confirmación de una muerte.

La Resurrección es esperanza

Hoy vivimos tiempos históricos con esta pandemia. Hemos visto partir a miles de personas, alrededor nuestro y por todo el mundo aún seguimos muchos en duelo por quienes recientemente han partido, y oramos por ellos y sus dolientes, así como por quienes siguen padeciendo esta enfermedad. Sin embargo, en estos días celebramos la Resurrección de Jesús. ¿Qué mensaje tiene para nosotros este acontecimiento en medio de este tiempo de dolor e incertidumbre, temor o ansiedad?

Veamos por un momento todo esto desde la óptica cristiana, cómo vemos nosotros la muerte. Las mujeres fueron las primeras en descubrir que Jesús no estaba en la tumba. Ellas estaban muy tristes y los discípulos también, pero además tenían miedo, tanto así que nos dice el Evangelio que se encontraban encerrados para no ser aprehendidos, en sí, temían morir, de la misma forma que su Maestro.

Una vez que se les dice a las mujeres: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?» (Lucas 24, 5) es decir, se les asegura la realidad de Cristo y por ello su resurrección, que ¡Jesús está vivo, no hay razones para llorar!, cambia la manera, de los discípulos, de ver la muerte.

Entonces, así como a ellas, hoy quiero decirte que esta es nuestra fe, creemos que nuestros seres queridos, quienes ya partieron, están sujetos a la gran misericordia de Dios, quien los ha recibido y que ¡no están muertos! Es cierto, físicamente ya no los veremos más, pero, así como Jesús venció a la muerte, también nos prometió que, quienes creemos en Él resucitaremos con el.

Jesús dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y ninguno de los que viven y tiene fe en mí no morirá para siempre.» (Juan 11, 25-26), esta es la perspectiva cristiana, que la muerte no es el fin, sino un paso a la vida eterna. Como lo he dicho ya en varias ocasiones, San Pablo nos confirma la manera en que debemos ver la muerte, no como una derrota, no verla con temor, sino verla con ojos de fe. Él llega a decir: «Porque Cristo es la razón de mi vida, y la muerte, por tanto, me resulta una ganancia» 
(Filipenses 1,21). 

Los primeros creyentes vivían amenazados de muerte. Por más de 300 años estas valientes personas hicieron frente a los retos de ser cristianos, enfrentando el martirio, sin dejar de creer en el Resucitado, en Jesús. Aceptaron amenazas y miles murieron por creer en Él, sabían que, así como Él venció a la muerte, así ellos, sus seguidores, también la vencerían. Los enemigos de la fe no podían comprender porque no tenían miedo a morir.

Es cierto, todos humanamente tenemos cierto temor a morir y es normal. Pero esto no debe paralizarnos, pues somos creyentes, personas de fe por encima de todos nuestros temores. Vivamos la vida con pasión y abracemos el futuro con esperanza y no con temor, como lo ha dicho el Papa Francisco. ¡No busquemos entre los muertos al que vive! 

Servirá para este propósito acercarnos a personas que están vivas en la fe para creer en las promesas de Jesús. No busquemos entre los muertos la vida, como sucede cuando vamos a consultar a los hechiceros que leen las cartas, hacen limpias, etc. Quien está en Dios no debe ir con muertos porque todo esto no es bueno, sino que nos aleja de Dios, nos exponemos a estar en las manos del enemigo de nuestras almas. Celebremos hoy la vida y creamos que Jesús resucitará a nuestros seres queridos que han partido.

Jesús le dice a María Magdalena: «Mujer ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?» (Juan 20,15).
Hermana, hermano, es tiempo de volver nuestro rostro al Señor y creerle de todo corazón. Ya no llores por algo que Dios tiene el poder de transformar, de vencer. Para Dios no hay nada imposible. ¡Alégrate, la tumba está vacía! ¡Él ha resucitado y esta es nuestra esperanza!

Gracias de todo corazón por su semilla

Agradezco infinitamente a todos ustedes que reciben esta carta mensual y que nos ofrecen su apoyo con sus oraciones y con sus semillas de amor para llevar el mensaje de la salvación a muchas personas. En este mes de abril cumplimos 37 años llevando la Palabra de Dios a muchos hogares a través de la televisión, Radio y en el mundo entero por medio de las redes sociales. Apelamos a su buen corazón y les rogamos su colaboración para continuar sembrando las Buenas Nuevas. Esa es la razón por la que les enviamos un sobre adicional, esperamos que pueda hacer un esfuerzo y ofrecernos una colaboración extraordinaria. Estamos convencidos de que Dios les multiplicará al ciento por uno, como dice su Palabra, y bendecirá a sus familias.


Nuestra familia de El Sembrador pide a diario por ustedes para que Nuestro Señor supla sus necesidades y agradecemos su colaboración en nuestra pasada Jornada Guardianes de la Fe, con ella podremos adquirir una nueva estación de radio, esta vez para nuestros hermanos de Chicago, Illinois. ¡Dios multiplique tu generosidad!

Con Jesús y de la mano de María, nuestra Madre del Tepeyac, te deseo ¡Felices Pascuas de Resurrección!