Carta del mes

CULTIVA UN CORAZÓN AGRADECIDO Y SIEMPRE VERÁS LO MEJOR DE LA VIDA

Mi madre, en paz descanse, solía decirme de niño: “¡Acomídete Noel!” Cuando estábamos en algún lugar con personas, ya sea en casa de una familia y había alguien haciendo un quehacer, ella quería que mostrara agradecimiento con las personas especialmente quienes nos daban un plato de comida o nos ofrecían un lugar donde quedarnos a dormir.

Creo que el ego, la vanidad y el orgullo nos privan fácilmente de cultivar la gratitud. Por muchos años, a mí me ha encantado hablar de este tema y no dejaré de hacerlo porque sigo creyendo que detrás de un corazón agradecido existe una mejor forma de vida y de afrontar los retos de la vida. Creo que más allá de reconocer los favores recibidos, se debe aplicar la gratitud en todos los aspectos de la vida.

Ciertamente la acción de gracias más grande que podamos ofrecer es la Santa Misa. ¡Qué maravillosa forma de mostrar nuestro agradecimiento a Dios Padre y a su Hijo por tanto amor y misericordia! No es buena señal, por lo tanto, que alguien que se dice católico no participe en una experiencia divina como es el Encuentro con Jesús Eucaristía. San Pablo en sus epístolas nos exhorta a “dar gracias a Dios en todo tiempo” (cf. 1 Tes 5,18), y lo hace porque sabe que se recibe una bendición muy grande al hacerlo de corazón.

Una o quizá la más importante de las celebraciones en EE.UU. para mi es el Día de Acción de Gracias ya que ese día, por lo general, las familias nos reunimos, no tanto para intercambiar regalos, sino para compartir, valorarnos y agradecernos los unos a los otros sin que falte lo más importante y maravilloso que es, agradecer a Dios por todos los bienes recibidos.

En esta fecha se recuerda mucho el pasaje del evangelio sobre los 10 leprosos a quienes Jesús sanó (cf. Lucas 17, 11-17) Jesús le pregunta al único que regresó: “¿dónde están los otros 9?” Esa pregunta para mí refleja que Jesús se conmovió por esta falta de acción de gracias que demuestra un corazón al que le falta vivir la plenitud de la vida. Quién iba a pensar que del que menos se esperaba, un samaritano, fuera el que regresara para agradecer.

Existen muchas formas de mostrar agradecimiento.  Conforme pasan los años de mi vida veo que quien han cultivado la gratitud en su corazón viven más felices; por otra parte, quienes no han comprendido su valor son personas que sufren mucho; por lo general solo están viendo lo que les falta y sus quejas son más abundantes que los agradecimientos por las muchas bendiciones que tienen a su favor. Por ejemplo, nos duele un brazo y le pedimos a Jesús que nos sane, pero ¿por qué no primero agradecerle que tenemos el brazo…?

Para los que vivimos en Estados Unidos, les pido que nunca nos olvidemos de dónde vinimos ni de nuestras raíces. Pensemos en los que hoy sufren, lo que quizá también en un momento nosotros pasamos y ayudemos a quienes más podamos, de acuerdo a nuestras posibilidades.

Usemos las diferentes maneras de mostrar nuestra gratitud, como: expresarlo con palabras, con acciones de dar, colaborando con cosas materiales, o con una ofrenda económica en especial, a la parroquia donde asistimos y/o a organizaciones que ayudan a los más necesitados. Seamos agradecidos con quienes nos ayudan y han ayudado en el caminar de la vida. Honrar a nuestros padres, no es solo una recomendación, es un mandamiento de la ley de Dios. Y por supuesto a quien te da ese trabajo que hoy tienes.

Aprovecho para expresar mi agradecimiento a cada persona que me ha ayudado en mi vida; muchas de estas personas están en el cielo, como mi madre y le agradezco a mi padre, aunque no lo tuve a mi lado, por haberme engendrado. Solo Dios sabe cómo fue su vida y lo que él sufrió al no saber cómo amar a un hijo; quizá él no tuvo el amor de padre y por eso no supo cómo hacerlo. Hoy agradezco a mi familia, mi esposa Sara, mis dos hijos, a mi hija y sus familias y por los nietos que nos han dado.

¡Cómo no agradecer a nuestro Padre Celestial! Ahora es nuestra tarea de sembrar la buena semilla en las futuras generaciones.

Agradezco a todos los que se unirán en nuestra Jornada ¿NO ESTOY YO AQUÍ QUE SOY TU MADRE? y a quienes han apoyado el apostolado El Sembrador desde sus inicios hasta el día de hoy, ya que en medio de la pandemia, me han dicho muchos sacerdotes, obispos y laicos que ESNE es una bendición para la Iglesia, pues al haberse cerrado por un tiempo las puertas de muchas parroquias, con nuestros medios de comunicación mantenemos encendida la llama de la fe y hoy, celebramos con agradecimiento que aun durante este tiempo tan difícil, con tantos fallecidos y conel dolor de las familias Dios nos permitió adquirir 5 estaciones de radio y el poder ahora estar en las 4 plataformas más grandes de televisión a nivel nacional en EE.UU y además de eso, llegar a Suramérica, Centroamérica y México.

No podríamos haberlo logrado si no fuera por mujeres y hombres generosos y de buena voluntad que han creído en nuestra misión de llevar a cada persona a un Encuentro con Jesús “para que ninguno se pierda y todos se salven” (cfr. 2 Pedro 3, 9).

Como voluntario del apostolado El Sembrador he sido testigo de miles de conversiones, en mujeres, hombres y familias enteras. También he visto surgir vocaciones a la vida consagrada, que ya son varias, ¡para gloria de Dios!

Recientemente recibí un mensaje por las redes sociales de un joven, Eduardo Cobián Hernández, y aunque personalmente no he tenido la dicha de conocer, quiero que aprecien el mensaje tal como lo recibí. Lo comparto para que juntos demos gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, bajo la mirada tierna de la intercesión de nuestra Madre Santísima, la siempre Virgen María de Guadalupe.

Hola, Noel

Espero que se encuentre muy bien. Tal vez le sorprenda este mensaje, pero es para agradecerle todo el bien que ha hecho y que sigue haciendo. Yo se lo agradezco a Dios, pero es necesario que usted también lo sepa.
Cuando viví en Estados Unidos, durante algunos años fui Sembrador. Y fue en parte gracias a la estación de Radio que escuchaba en San Diego, que la inquietud que tenía desde niño se despejó. Me decidí a seguir al Señor, al estilo de Domingo de Guzmán. Ingresé a la Orden de Predicadores en el año 2011.
El motivo de mi mensaje es, como lo dije antes, para agradecerle y también para que sepa que una semillita que El Sembrador sembró, está germinando. Seré ordenado presbítero el día 25 de septiembre en la ciudad de Guadalajara.
Cada vez que visito a mis padres en San Diego, procuro escuchar algún momento de transmisión, me trae muy buenos recuerdos.
Gracias por todo lo que hace, ahora me toca a mí ser Sembrador de la Esperanza que he recibido y aceptado del Señor. Un abrazo fraterno. Que Dios compense todo su trabajo y el de su equipo.

Gloria a Dios, ahora nuestro Sembrador de Esperanza ¡ya es sacerdote!

No puedo terminar este mensaje de agradecimiento sin también extender una profunda gratitud a nuestro querido Papa Francisco por el apoyo y la cercanía de Padre que nos ha dejado sentir durante todo este tiempo. Sigamos orando por él, como nos lo ha pedido siempre, para que la gracia, la sabiduría y el amor de Dios le acompañen en tan delicada labor de guiar a la Iglesia de Jesucristo por el camino de santidad.

Ruego a Dios Padre y Jesucristo les guarde de todo peligro junto a su familia y que el abrazo de la Virgen María, con ternura materna, les lleve a su Hijo y, a través del Espíritu Santo, seamos victoriosos.