LA CUARESMA ES MOTIVO PARA UNA METANOIA
Desde el inicio de la vida de Jesús hubo un hombre llamado Juan el Bautista, hijo de Zacarías y de su madre, Santa Isabel, padres de una gran fe a quienes se les concedió un hijo, también de extraordinaria fe y que comenzó muy pronto a proclamar la importancia de la METANOIA, CONVERSIÓN, porque vendría el Hijo de Dios, al cual llamó “el Cordero de Dios”. Muchos lo seguían y creían en su mensaje poderoso de preparar el camino y enderezar lo torcido; en otras palabras, ver cómo está el corazón y reconocer lo más importante en sus vidas, a saber, la misericordia de Dios para quien se arrepintiera de sus pecados.
Cuaresma significa “cuarenta”, número que tiene un gran significado en la Palabra de Dios. Fueron 40 años de recorrido desde la salida de Egipto hasta llegar a la tierra prometida. Este fue el mensaje de Dios Padre a Moisés: “El Señor le dijo: –He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel, el país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos. La queja de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”. (Éxodo 3, 7-10).
Siglos después, Jesús se preparó en sus primeros 30 años para iniciar su misión en esta tierra, y dice la Sagrada Escritura que salió al desierto y estuvo 40 días en oración y ayuno. Aquí Jesús se confronta con su más grande enemigo, Satanás, que lo busca con la intención de que cambie su misión de venir a salvar a los seres humanos, ya que el enemigo, como aún sucede hoy, tenía atrapados a miles. Jesús lo confronta y desde ese momento Satanás sabe que no podrá vencerlo, porque ese día el Señor resistió las tentaciones que le propuso (ver Mt 4, 1-11). Aquí nos enseña Jesús que, si a Él le vino el ataque de Satanás siendo el Hijo del Dios Altísimo, cuánto más no nos llegará a nosotros, buscándonos para que caigamos en las redes del pecado. Sin embargo, si hemos tenido nuestra metanoia (conversión) y le hemos abierto la puerta a Jesús para que entre en nuestro corazón, podremos vencer al enemigo, como lo dijo San Pablo: «Todo lo puedo en Jesús que me fortalece» (cfr. Fil. 4, 13).
En este tiempo de Cuaresma hagamos una sincera reflexión de cómo está nuestra vida. Si hemos dejado que el enemigo nos tenga bajo sus garras, entonces debemos salir de esa oscuridad, porque si no hay metanoia (conversión), podemos llegar a quedar como muertos en vida y no solo eso, peor aún, ya que nuestra alma es eterna, sufrir la segunda muerte, es decir, la condenación en el fuego eterno bajo el peor sufrimiento. Ahora, los que aún estamos con vida tenemos la gran oportunidad de ser recibidos con amor y misericordia de parte de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Su vida fue entregada como sacrificio por nosotros, los pecadores, para poder así recibir el perdón.
Escuchemos a San Juan el Bautista, que dijo: “Yo soy la voz del que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor, según dice el profeta Isaías”. (Jn. 1, 23). “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia”. (Mc. 1, 15). En Cuaresma, la Iglesia nos llama a acercarnos más a Dios, y hay una razón por la que durante la Semana Santa se nos lleva a recordar el sufrimiento de Jesús y su total entrega: para que ni usted, ni yo, ni nadie llegue al infierno, sino al cielo, que es vida eterna, vida de felicidad y paz para siempre, donde no habrá más muerte ni sufrimiento, donde la paz de Dios será eterna y el gozo de los bienaventurados no tendrá límite.
Recientemente, en el Congreso de Metanoia de Mexicali, saludando a cientos de personas, se me acercó un hombre llamado Antonio, quien me dijo que un día, en un Congreso de hombres que realizamos hace unos años atrás, él llegó bajo la esclavitud del enemigo, quien lo mantuvo en cautiverio con los vicios durante muchos años; con alcoholismo y drogas lo tenía sometido, destruyéndolo. Él, siendo padre y esposo, hacía sufrir tremendamente a su familia por el profundo dolor que causaba a su esposa, quien junto con sus hijos veía a su padre perdido. Pero me compartió que, en ese día, en ese congreso, él abrió su corazón a Jesús; Él entró y lo experimentó, viviendo su metanoia (conversión), que literalmente significa tener un cambio de vida, un cambio de forma de pensar, y desde ese mismo día dejó los vicios. Este hermano me dijo: “Gracias, Noel, por lo que hacen por los más necesitados”.
Por testimonios como este me lleno de alegría cada vez que escucho los milagros de Metanoia (conversión), saber que aquellos hijos tuvieron un nuevo padre y la esposa, un nuevo esposo, transformado por la gracia de Dios. Son miles de testimonios que se nos han compartido a través de los años, y es Jesús haciendo su obra en los corazones. Nosotros reconocemos su amor y su poder, y por eso damos gloria a su nombre por cada una de estas metanoias, por cada corazón que experimenta el amor de Dios a través de Cristo, razón por la que seguiremos llevando la Buena Noticia al mundo.
Nuestras mujeres acaban de vivir su Congreso de Metanoia de este 2026. Felicito y oro por cada una de ellas que aceptaron la invitación del Señor a vivir esta experiencia transformadora, y para que conserven, atesoren y protejan, perseverando en la gracia de Dios, todos los dones, regalos, sanaciones, liberaciones y conversiones que Jesucristo, el Buen Pastor, con el poder de su Palabra ha derramado en ellas. Porque donde Jesús está presente se convierte en una zona de milagros, y una vez más hemos visto su gloria. Recuerda, amiga: “Su Palabra nos da vida”, así que de hoy en adelante ya no te prives de nutrirte y alimentarte de ella cada día de tu existencia. Te invito a que oremos por cada una de ellas y sus familias, para que el enemigo, “que anda como león rugiente buscando a quien devorar” (cfr. 1 Pe. 5, 8), no les arrebate las bendiciones y gracias recibidas en este Congreso de Metanoia.
Agradezco en lo profundo de mi corazón a todos ustedes quienes aportan su semilla mensual; ella es la que nos permite llegar a tantos corazones para que Jesús haga su obra. Estamos atravesando momentos difíciles porque muchos han dejado de sembrar su semilla por las diferentes circunstancias que ya conocemos: económicas, migratorias y familiares. Necesitamos ahora que se levanten nuevos hombres y mujeres de fe que “se pongan manos a la obra” por este apostolado, se unan y nos apoyen en esta próxima Jornada que tendremos del 11 al 27 de marzo. Mil gracias desde ya, y que Dios les multiplique al ciento por uno lo que aporten para seguir trabajando juntos por su Reino, para que nadie se pierda y todos se salven.
Les invito para que se den la oportunidad de experimentar a Jesús de la misma manera en que a mí me atrapó desde un inicio, a través de las Sagradas Escrituras. La consagración a Jesucristo por medio del proyecto Yo Soy el 73 es una experiencia que se vive desde la misma Palabra de Dios. ¿Cómo puede hacerlo? Descargue la NUEVA APP ESNE73, escanee el código que viene al final de esta carta, podrá descargarla y unirse a la consagración que iniciará el martes 10 de marzo. No pierda la oportunidad. Y si necesita mayor orientación, comuníquese en EE. UU. al (818) 745-4398 y (773) 777-7773; en México al +52 (33) 1487-6681. También puede escribir al correo electrónico: info@yosoyel73.com, y uno de nuestros colaboradores le atenderá y guiará en este camino de discipulado.
Pido que nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, le cubra con su manto y le lleve de su mano al encuentro con su Hijo Jesucristo, quien es la resurrección y la vida duradera.
Su amigo y servidor,
Noel Díaz

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